Con este blog quiero completar la obra que inicié con "Contemplando el claro azul", que continuó con "Me acordé de ti" y "Recordé cuánto te gusta". Quiero con él comenzar el 2014 esperando que sea fructífero y que podáis disfrutar conmigo estos versos.

jueves, 21 de septiembre de 2017

25º. 14-S






Aunque es posible que no todo sea multicolor,
hay que celebrar que hoy,
en lo que hay ante nuestros ojos,
se puede encontrar algo de pureza
y mucho de ilusión.

A pesar de que quizás
no todos estén aquí con la misma intención,
me cuesta trabajo tragar por la garganta la emoción.

Aunque millones de palabras
 no siempre consiguen la unión,
hoy, aquí, nadie puede negar 
que un sentimiento se ha puesto en común.

A pesar de que es incierto el resultado
y asfixiante la remota idea de una nueva desilusión,
nadie puede negar,
pese a los intentos de ocultarlo,
que hoy, aquí, todo un pueblo puso su corazón.

domingo, 7 de mayo de 2017

24º. Las ramas del cante.







 Atril
para la historia de éxodos y de pueblos 
del sur y de oriente,
que fundieron en su ser 
las esencias de lo que encontraron aquí,
de lo que crearon por siglos
para empujar a este árbol 
a crecer y a vivir.

Escenario
para la esperanza
en las manos y en las voces
de una grata juventud,
mientras un discípulo aventajado
abre el ágora del silo
remarcando con sus dedos
compases para el quejío.

Tarima para la nostalgia
con sonidos de la infancia,
recuerdos para mi padre
y su pasión por Marchena,
por la Niña y por Morente.

Balanceo de cipreses
que con su baile palmean
las rejas de los ventanales
al ritmo, de las estrofas que nacen,
del altar, que hoy se ha compuesto,
para la oración de un arte.

Desde Triana a Utrera,
desde Málaga hasta Huelva
se alzan las voces del cante;
desde Alosno hasta Linares
viajan las gargantas de mi tierra;
desde la honda toná
a entristecidas playeras,
de los cantes de las minas
a exultantes alegrías,
fandangos o malagueñas:
seis cuerdas para seis ayes
en la música de mi tierra
que es de la humanidad
por ser el alma de Andalucía.

Ramas y tronco del árbol
que hoy iluminan la noche
como focos de un patrimonio
de todos
que nunca será de nadie.




sábado, 21 de enero de 2017

23º. Construyendo el paisaje.


En pie.
Junto al ancho cauce.
Mirando la cumbre.
Un plan.

Andando.
Junto a la orilla.
Subiendo en el valle.
Un camino.

Sentado.
Junto al hilo de agua
que de la piedra nace.
Una esperanza.

Tumbado.
Con los ojos cerrados.
Sintiendo la tierra
y el límpido aire.
Una vida.

De pie.
Mirando hacia el cielo.
Trazando el camino
que recorre un sueño 
inalcanzable.
Una tarea.

Escalando.
Con el cuerpo encajado
entre las grietas.
Un anclaje.

Enganchado.
Agarrado al cordón
que se desliza
 por la afilada sierra.
Una cadena.

Empujado.
Agitado por la corriente 
del viento enojado.
El desconcierto.

Esfuerzo.
Coraje.
Descanso.

Acostado.
Adherido a un estrecho saliente
del muro desgastado.
Otro descanso.
Contemplando la cima.
Un punto lejano.

Escuchando.
El ruidoso trueno
de una inmensa cascada
que hiere en el fondo,
porque al caer socava.
Una herida.

Esfuerzo.
Coraje.
Descanso.

Subiendo.
Clavijas de acero.
Gravedad de cuerdas lanzadas.
Flechas que señalan
el Pico del Alma.
La llegada.

Distinta mirada en la base.
Distinta en la subida.
Distinta en el fin de la etapa.
Dibujando la calma.
Construyendo el paisaje.