Con este blog quiero completar la obra que inicié con "Contemplando el claro azul", que continuó con "Me acordé de ti" y "Recordé cuánto te gusta". Quiero con él comenzar el 2014 esperando que sea fructífero y que podáis disfrutar conmigo estos versos. Y ya vamos por el 2020.

domingo, 16 de junio de 2019

29º. Veinte años.



Ayer
se cumplió tu despedida.
Hoy
cumplo con tu recuerdo.
Mañana,
como todos los días
cumpliré con tu vida,
y pasaré día tras día
del dolor de tu ausencia
a tu presencia construida.

1999.
¡Padre!
Mis ojos nacen húmedos
a la claridad del día.
El corazón apretado por la mano
del pasado que no cesa.
La mente golpeada por el puño
de imágenes que ya no viven
si no es por el recuerdo.
Sonidos que me atormentan
en el renacer del día.
Martillazos de un tormento
que aparece con tu ausencia,
que vive en mis sentimientos.
Garganta machacada por un grito
que al ahogarse en los pulmones
hinca en mi cama su filo
llamándote al infinito.
Recta inclinación de un lazo
asido siempre a mi vida,
que entre luz de un nuevo día
de frágil color, sin rayos,
me debilita el fragmento
que de intensidad agarro.
Movimiento que alza y baja
la solicitud del alma;
como una calma y un viento
que azotan de lado a lado
el camino indefinido
por el que resurge el alba.
Recuerdo para tu caudal
de voz encendido
que acababa con mi mirada,
que encontró en mí
la indecisión del alma
(que colgada se escondió
y ahora me atrapa).
Movimiento de alza y baja
que rompe rama tras rama.
Diálogo interrumpido
por un llanto que reclama.

La presencia construida en el presente.
2009.

En esta noche feliz
que llama al dolor de las ausencias,
la alegría, que tú cantabas,
tiene su fiel estallido en el sabor infantil
que empuja hoy nuestras vidas,
en los brazos que imitan tu pandereta,
en los labios que a ti tanto me recuerdan.
En este día feliz
que anuncia el recuerdo de tu ausencia,
nada interrumpe el diálogo
que va más allá de las palabras;
a pesar de que mi mirada,
que fantasiosa y discreta
se dirige a la oscuridad de la puerta
para buscarte,
no encuentra en ella ni tan siquiera
un reflejo imaginado de tu destello sonriente,
a veces triste,
entre cantos, calor y nochebuenas.
En esta semana feliz,
que desde su peor cara recuerda las ausencias
y empuja cansina a la luz de las estrellas,
te hablamos ya sin decir,
te vemos ya sin colores,
te oímos ya sin cadencias.

2019.
En este año feliz
en el que hemos conseguido escalar la vida,
te hacemos participar
de nuestras empresas atrevidas.
Así, ¡padre!
mis ojos nacen iluminados por tu presencia
en la claridad del día,
aunque a veces el corazón apriete
con la fuerza de los puños del pasado;
aunque a veces los pulmones
ahogen el salto del alma.
Así, ¡padre!
siempre serás la recta inclinación de un lazo
asido siempre a mi vida.

miércoles, 1 de mayo de 2019

28º. Acoso.




Palabras.
Miradas.
Gotas 
que se deslizan
sobre la cara.

Labios 
desviados.
Ojos 
deformados.
Sudor
que aflora
entre las palmas
de las manos.

Odio
en la boca.
Rencor
en la mirada.
Hilos
teñidos de rojo
que rebosan
el caudal 
del alma.

Oídos 
sordos
de un día
con otro
 que nunca acaba.
Dolor
de la noche
al alba.

Sonidos.
Como disparos.
Silbidos
como flechazos.
Notas
de melodías
envenenadas.
Sibilinos
mensajes al viento
que explotan
en una atmósfera
envenenada.

Lamentos.
Denuncias.
Reacciones.
Traiciones.
Corruptas fidelidades.
Cascadas de fanatismo
que no encuentran
una justa sentencia.

Trazos de filo
 metálico
que rajan
carne y piel,
entran
en el tejido
de la impotencia...
Y no encuentra
la sentencia
que haga
que acabe
esta secuencia.

Gracias.
Por tus palabras.
Por tus miradas.
Por tu gota
de agua fresca.
Por tu alianza.
Por tu oxígeno.
Por tu aliento
de suave aire
para la calma.
Para la vida.
Para mi esencia.
Para mi estancia.

miércoles, 17 de abril de 2019

27º. Concierto para piano y poeta.


El piano suena...
y sobre la arena
se contonean
las ramas de las palmeras.


Tras el oscuro cristal
que han elegido mis pupilas,
no es el ayer
el que me espera ahora,
sino la brisa,
la pista
que sigue
cada una de las teclas.

Bajo mi pecho crecido
por este sabroso aire,
me espera
la claridad del agua, 
la tranquila inquietud
que ya no anhelo,
pues está 
en cada una de las notas
que dibujan mi vuelo.

El piano suena
y tras la cristalera
las ramas de las palmeras
se contonean.



Tras el oscuro cristal
que ha contraído mis pupilas,
más que el sentimiento
de una balada,
navegan los sones del Caribe,
de una ilusión
que me hipnotiza,
de unas ideas
que ahora sí,
son luz 
y el son de la vida.
Suena...
el piano suena
y tras los cristales,
las ramas
han gastado su fuerza;
o quizás
ya se han parado,
se han rendido
a los sonidos de las cuerdas.




Y mientras suena,
sobre el mullido sillón
deslizan sus colores
emociones arcoiris
que se quedan 
a este lado del cristal;
como alocadas olas
bajo las alas
que revolotean
en el espacio
que han encontrado
sobre mí;
en su lugar,
en este mar
de armonía.


Suena...
suena el piano,
y a este lado de los cristales,
nada triste,
nada oscuro,
sino un paisaje
que del arco iris
ha tomado burbujas
que componen
una partitura multicolor.

Suena...
y sobre la arena
la paleta de colores
que maneja
diez dedos
repartidos
en ochenta y ocho
teclas.
Suena...
y sobre el banco de madera,
las palabras de una paleta
que maneja
la mina del poeta.






lunes, 1 de abril de 2019

26º. El deseo que impulsa la vida.


Como una asfixia relajada y húmeda
que evoca cantos de ribera.

Como la madre
que es la primera
y la penúltima estación.

Como un suspiro
robado al alma.

Como el dolor 
pegado al cuerpo
que desarma una vida,
con calma,
sin pausa.

Como el aire 
que se queda a las puertas
del agotado pulmón.

Como un ácido rencor 
que no cesa.

Como el trazo vertical
sobre la espalda
que busca ser horizonte
sobre el suelo.

Como la luz del alba eterno
que se vuelve a iluminar de este lado.

Como tú, como yo, como ella,
como el nuevo día
que dibuja  el pasado
sobre yeso y saco,
que abraza
el deseo que impulsa la vida,
que colorea 
un paisaje marmoleado
de pinturas y de amores.

domingo, 27 de enero de 2019

25º. Seis detalles qurtubís.







Marroquíes.
Amalgama de colores
en un bosque laberinto
de paredes encaladas;
de duros suelos gastados
por mil secretos
que guardan  
firmes puertas azuladas.
Convergencia
de los cactus y las flores
en un halo de cal
escondido de los calores
para atrapar el olvido
de sus valiosos tesoros
en un rincón de rincones.


Madinat.
El suelo dibuja
sobre las plantas de mis pies
los mapas de la historia.
La humedad de su superficie
desliza sobre mi piel la paz mojada.
La estrecha anchura de sus calles
anuncia la sólida experiencia de sus muros.
La suave luz del sol oculto
construye en mi retina las líneas del tiempo,
que diseñadas en zigzag sobre la cariñosa brisa del pasado,
siempre llegan al presente
como un relieve
que ensancha la mente.


Burj.
La torre,
que se eleva
entre las casas,
ganó
demasiada agua
para sí;
y cautivó
en su punta,
que asoma
sobre caudales,
mi poético pensar.


Assánya.
La móvil ondulación,
sin color,
se lanza sobre su brillo
y mueve el filo a un farol.
Dinámica sensación
que apunta su fino arpón
sobre la piel de su agua;
un trazo dorado
de luz
y el viento.


Uadi al Kabir.
Inmovilidad casi plena
con el suave rizo de lo andaluz.
Perfilada quietud
bordeada por verticales filas de troncos
sin hojas.
Sobre el agua dejé mis huellas gastadas,
mis culpas,
mi equipaje
y las arrugas.


Bilad al Ándalus.
Atril para la historia de éxodos y de pueblos.
Encima de una roca encontré las huellas.
Una sobre otra,
piedra con piedra,
amalgama de silencios sobre la hierba.

martes, 15 de mayo de 2018

24º. PREMIO PROVINCIAL DE POESÍA "PAQUI ROJAS" 2018.




El pasado sábado 12 de mayo tuve el honor de recibir el Premio Provincial de Poesía "Paqui Rojas" en su octava edición, otorgado por la Asociación Manantial. Reitero desde aquí mi satisfacción y agradecimiento y adjunto el enlace a la página de la asociación en la que puede leerse el poema galardonado "Lágrimas de mar. Palabras en cada gota". Reseñar que la temática del concurso era el artículo 1 de la Carta Universal de los Derechos Humanos, por lo que he intentado reflejar un "ayer" frente al dolor y un "hoy" en el que se inicia el camino de la esperanza en que algún día la realidad nos muestre que dicha declaración se está cumpliendo.

“Lágrimas de mar. Palabras en sus gotas.”


Ayer, contemplando 

las heridas de la servidumbre de género,

las huellas de mil infancias marcadas,

los cortes ensangrentados de la explotación del esfuerzo,

los vendajes desgarrados por el secuestro del habla,

la ausencia por pérdida de la propia alma,

me hiciste llorar

lágrimas de mar saladas.

Ayer, liberé mi ira 

como golpes de ola en la roca,

como gritos de dolor en la boca,

como impotencia de amor que me desborda.

Me hiciste pintar...

paredes amargas de cal.

Ayer, contemplando

 el rastro de la huida hacia otra tierra 

extraña,

 la hundida e infinita dependencia

de las vidas que son más altas,

la mortal desesperanza 

ante el desorden de cada jornada,

descargué mi rabia

como golpes de puño en la boca,

como gritos del pecho a una roca,

como impotencia de razón loca.

Ayer, arrastré

pesadas piedras de torcal,

afilándolas con mi odiada herencia,

con estruendos de voz ronca,

con puñetazos de frustración loca,

con potencia incontrolada que se desboca.

Me hiciste dibujar en el mar

lágrimas amargas para cada gota.


Hoy

tocando los primeros síntomas de la libertad

he liberado mis ansias

como caricias de ola en la roca,

como sinrazón de amor loca,

como adjetivos articulados en la boca.

Me has hecho lanzar

palabras henchidas de felicidad.

He arrinconado a mi soledad

con empujones dados a mi timidez loca,

como gritos de alegría en la garganta,

como ilimitada potencia que se desboca.

Me has obligado a descargarme

de pesadas piedras al caminar.

Has empujado mi vida

hacia un cielo común para navegar

entre nubes moradas,

con potentes alas locas,

como un golpe de viento que toca,

como un grito de emoción que sube desde las rocas.

Me has hecho dibujar

palabras y esperanza en todas las gotas.

Me has hecho evocar

los ecos más dulces…

 cerca del mar.



sábado, 24 de febrero de 2018

24º. Cautiv@s.

"Liberando cautivos" de Richard Caldwell
https://lumbrera.me/tag/cautivos/


Oscuridad.
Viaje a ninguna parte
por las entrañas de la tierra
que clausuró todos los caminos
de una caverna sin luz.
Paredes frías; roca húmeda;
suelo inundado de agua y de sal.

Realidad.
Puzle de piedras
que componen la cúpula
de una cárcel natural.
Fría angustia; húmeda impotencia;
a los pies, losas de granito
que pinchan con sus cristales
la marchita piel.

Destino.
Entre las piezas del techo
se abre una grieta
que deja pasar un fino rayo;
apenas consigue iluminar:
fría ilusión; húmedos y ahogados deseos
que anhelan ver el cielo
y agotar la respiración.

Mañana.
Buscando la paja
que en el ojo de la luz
pueda agrandar el hueco
hasta convertirlo
en la puerta de salida;
o en la entrada al fin del cautiverio.
Fríos y torpes pasos hacia la libertad.
Impulsos latentes de la húmeda garganta
que se enfrenta al desafío de gritar.

Decisión.
Ascenso interminable
 para salir de la oscuridad.
Fuerza que imagina otra realidad.
Empuje que dibuja un destino.
Futuro que empieza en el mañana,
en el momento inesperado
 de una difícil decisión.


domingo, 7 de mayo de 2017

22º. Las ramas del cante.









 Atril
para la historia de éxodos y de pueblos 
del sur y de oriente,
que fundieron en su ser 
las esencias de lo que encontraron aquí,
de lo que crearon por siglos
para empujar a este árbol 
a crecer y a vivir.

Escenario
para la esperanza
en las manos y en las voces
de una grata juventud,
mientras un discípulo aventajado
abre el ágora del silo
remarcando con sus dedos
compases para el quejío.

Tarima para la nostalgia
con sonidos de la infancia,
recuerdos para mi padre
y su pasión por Marchena,
por la Niña y por Morente.

Balanceo de cipreses
que con su baile palmean
las rejas de los ventanales
al ritmo, de las estrofas que nacen,
del altar, que hoy se ha compuesto,
para la oración de un arte.

Desde Triana a Utrera,
desde Málaga hasta Huelva
se alzan las voces del cante;
desde Alosno hasta Linares
viajan las gargantas de mi tierra;
desde la honda toná
a entristecidas playeras,
de los cantes de las minas
a exultantes alegrías,
fandangos o malagueñas:
seis cuerdas para seis ayes
en la música de mi tierra
que es de la humanidad
por ser el alma de Andalucía.

Ramas y tronco del árbol
que hoy iluminan la noche
como focos de un patrimonio
de todos
que nunca será de nadie.




sábado, 21 de enero de 2017

21º. Construyendo el paisaje.


En pie.
Junto al ancho cauce.
Mirando la cumbre.
Un plan.

Andando.
Junto a la orilla.
Subiendo en el valle.
Un camino.

Sentado.
Junto al hilo de agua
que de la piedra nace.
Una esperanza.

Tumbado.
Con los ojos cerrados.
Sintiendo la tierra
y el límpido aire.
Una vida.

De pie.
Mirando hacia el cielo.
Trazando el camino
que recorre un sueño 
inalcanzable.
Una tarea.

Escalando.
Con el cuerpo encajado
entre las grietas.
Un anclaje.

Enganchado.
Agarrado al cordón
que se desliza
 por la afilada sierra.
Una cadena.

Empujado.
Agitado por la corriente 
del viento enojado.
El desconcierto.

Esfuerzo.
Coraje.
Descanso.

Acostado.
Adherido a un estrecho saliente
del muro desgastado.
Otro descanso.
Contemplando la cima.
Un punto lejano.

Escuchando.
El ruidoso trueno
de una inmensa cascada
que hiere en el fondo,
porque al caer socava.
Una herida.

Esfuerzo.
Coraje.
Descanso.

Subiendo.
Clavijas de acero.
Gravedad de cuerdas lanzadas.
Flechas que señalan
el Pico del Alma.
La llegada.

Distinta mirada en la base.
Distinta en la subida.
Distinta en el fin de la etapa.
Dibujando la calma.
Construyendo el paisaje.