Con este blog quiero completar la obra que inicié con "Contemplando el claro azul", que continuó con "Me acordé de ti" y "Recordé cuánto te gusta". Quiero con él comenzar el 2014 esperando que sea fructífero y que podáis disfrutar conmigo estos versos. Y ya vamos por el 2020.

domingo, 19 de julio de 2026

El gusto es siempre nuestro.

 

Pere Mas

Al grito de contamíname

con tus venenosas ideas,

España deja de oler

a la fragancia 

de una camisa blanca

para poco a poco

sentir que se agota

 mi esperanza.


Los puños en alto 

de los nuevos cantares

se lanzan a las calles

como cánticos que vomitan

los miembros de una crecida plaga.


Escucha y estremécete,

porque la decepcionante melodía

de nuestro particular

rock de la cárcel

no ayuda a frenar la fiesta.


La falsa patria se filtra

como un asfixiante cuélebre

en las entrañas 

de una mente colectiva

muy poco inteligente.


Mientras el cuerpo aguante

no podemos cruzar los brazos,

y sólo le pido al Dios

en que no creo,

que el día después

pueda ser un gran día:


caminaremos hasta la otra orilla 

del transparente río

pidiendo a nuestras cómplices

“quiero abrazarte tanto”

al tiempo que entonamos

un himno a la alegría

lleno de palabras de amor.


LAS RAMAS DEL CANTE


jueves, 9 de julio de 2026

Gracias por las emociones que nos hacen sentir y vivir.

 



Ahora que los recuerdos
se me escapan entre los dedos,
te estoy viendo, ahora sí,
con tu tez color miel
en la oscuridad del anfiteatro,
en la última fila,
agarrada a nuestras manos.

Sentada entre los dos,
 tu madre y yo,
diciéndonos con tu supermirada
"gracias por la música".
Depositando todo tu amor
en nosotros,
emocionada,
chiquitita
aunque aún no lo sabíamos.

Gritabas en silencio
al auditorio de Madrid,
al mundo entero:
¡Dame!
¡Dame una oportunidad!
Como una llamada de socorro
que aún no sabíamos descifrar,
aunque en tus pensamientos
ya vivía el código en clave:
"Tengo un sueño,
ser la reina del baile.
¿Quieres ayudarme?".

En  nombre del juego colectivo
que nos imponen,
se rebela la emoción
que tu madre y yo compartimos.
Nuestra respuesta,
también en clave, 
era que cuando todo
esté dicho y hecho,
no tengas dudas;
apostamos todo a ti,
a la ganadora en que te convertirás,
con algo que no es dinero,
sino la fuerza de nuestro amor.
Siempre, para ti,
hasta nuestro último verano.