Con este blog quiero completar la obra que inicié con "Contemplando el claro azul", que continuó con "Me acordé de ti" y "Recordé cuánto te gusta". Quiero con él comenzar el 2014 esperando que sea fructífero y que podáis disfrutar conmigo estos versos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

5º. FOTOCALIGRAMAS "MI TIERRA(III): Hoy no sale el tren, y no es por la nieve caída."


Fotografía tomada por J.M.Molina en la nevada de 2009



Hoy no sale el tren, no suenan despedidas.
Ni ayer.
Y no arrancan los motores
ni suena el rumor de la vida.
Ni hoy ni ayer
cargan vagones ni se anuncian las salidas.
Y no es por la nieve caída.
Y así, respira.
Hoy, 
entre oscuridad
teñida
y la claridad
prendida.

domingo, 12 de octubre de 2014

4º. FOTOCALIGRAMA: MI TIERRA (II). La línea desplomada de "El Piélago".


A partir de esta imagen del paraje de "El Piélago" que tomé en 2009
he realizado el fotocaligrama que podemos ver en el siguiente enlace.


TEXTO DEL CALIGRAMA

Marcado está el camino.
La línea está trazada.

Ahogada entre dos brazos,
como pocas veces es atrapada.

La línea desplomada.
Por los siglos agotada.
Agarrada
a los bloques de roca
que sostienen su mirada.

Aquí seguirá encadenada.

Aquí será contemplada.

domingo, 28 de septiembre de 2014

3º (BIS). FOTOCALIGRAMA: MI TIERRA (I). El pantano oscurecido, es paleta de colores.


Sobre la foto que utilicé en mi última entrada, del pantano de Baños de la Encina, cuya autora es Maripaz, quisiera iniciar una serie de fotocaligramas sobre mi tierra: Linares y alrededores.
En el enlace de más abajo está el caligrama sobre la fotografía, y finalmente escribo el texto del mismo.

FOTOCALIGRAMA: MI TIERRA (I)

Sí. Blanco.
Y gris...
...entre anaranjados.
Y anaranjados entre grises.
Sobre un horizonte casi olvidado.
Sobre una orilla oscurecida y anulada.

Sí. Un reflejo que es el que llama
a una paleta de colores encadenada,
a una cadena de colores aquí atrapada.

viernes, 15 de agosto de 2014

3º. PALETA DE COLORES.

http://maripaz9hr2.tumblr.com/

Estás capturando tu paleta de colores
del aire y del agua,
para colocarlos por instinto
en el cielo y en su reflejo.

Colocas el gris del caminante que anda
sobre una línea aún no dibujada.
Y lo oscureces con el negro que desafía
la resistencia no calculada 
de su trazo.

Lo acompañas con el deslumbrante rojo
de un rostro 
que no le favorece,
que te anula la vista,
que nos nubla con tu vida decidida.

Buscando las manos inadecuadas
añades un naranja asfixiante
que desoye la palabra experimentada,
que rechaza la voz argumentada.

Y cuando desesperas la espera
de un azul respirable
negándole la entrada
con la voluntad menos acertada,
la que admira la belleza menos sana,
sigues dando sobre esa línea desdibujada
los pasos que pueden caer en el vacío;
y afirmas que resistirás, con prepotencia,
más allá de la verde evidencia
de tu inacabada obra.

Con el color indefinido de la orilla
buscas en la mente que te encadena,
que te amenaza, 
que te empuja: "juega y arriesga".
Marcando con más huellas
 sobre la línea del horizonte incoloro del agua,
que no se detienen ante tu inteligencia,
que no te dejan vivir tu belleza.

Míralo, te pide colorear de inocentes blancos
las nubes de tu voluntad y la luz de tu estrella.
Si no miras, no encuentras los tonos que pide tu imagen:
paleta de claros que nacen tras el atardecer,
cuando amanece la noche
y se marchan los miedos del valle.

¡Míralo!
Colorea de nuevo el paisaje.


sábado, 12 de julio de 2014

2º. SOBRE ESTE SUELO, BAJO EL CIELO.


Tengo que empujar las plantas de mis pies
sobre este suelo,
para asegurarme de que sigo estando
sobre la tierra.

Tengo que alzar mis gafas y mi mirada
sobre este horizonte,
para asegurarme de que sigo estando 
bajo este cielo.

Tengo que agarrarme con fuerza a mi árbol,
en mi jardín,
para asegurarme de que sigo estando
sobre la hierba.

Tengo que dejarme caer sobre mi espalda,
en el límite de mi casa,
para asegurarme de que sigo estando
en mi territorio.

Tengo que pisar fuerte para no caer
sobre las redes de la incomprensión.
Tengo que mirar alto para no perder
la perspectiva del valor de lo que veo.
Tengo que sujetarme para no desfallecer
ante las interesadas sacudidas que me azotan.

Tengo que apoyarme sobre este muro
para evitar que lo derrumbe la fuerza bruta
de la prepotencia,
de la intolerancia.

Tengo que abusar de la coherencia
que la incoherencia ayer pedía.
Tengo que patentar la igualdad
que la desigualdad ayer cantaba.
Tengo que salvar la humilde bondad
que la mentira hoy ya no reclama.
Tengo que rodear a la incompetencia
que la frustración viste de gala.
Tengo que hacer tantas cosas...